Seguidores

Mostrando entradas con la etiqueta Quererte es poco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Quererte es poco. Mostrar todas las entradas

sábado, 18 de junio de 2011

Dos palabras, soy feliz.

Te veía cada día, a cada segundo; solo existías tu. Cada mañana te sentabas en el banco de siempre, con tus amigos, os reíais, y yo no podía evitar fijarme en tu sonrisa...

Ahora, aún no se bien lo que paso, pero paso y eso es lo que importa. Te me quedaste mirando y yo aparte la mirada, te acercaste a mi y me sonreíste. Solo dos palabras salieron de tu boca; "te quiero". En ese momento creí que estaba soñando.
Me haces feliz cada día desde ese momento. 
Ojala esto dure para siempre.

Me gusta cuando callas y me besas sin control...

sábado, 7 de mayo de 2011

Tarde de sábado.

-Tu, ¿Me quieres?
- Claro que te quiero, ¿Eres tonta?
- Quizás lo sea por pensar que puedas preferir a alguien que sea mejor, por pensar que exista la posibilidad de que puedas querer a alguien más que ami, por creer que quizás esto no sea para siempre, que un día te canses de mi y te vayas, que te aburra día si día también, que....
Justo en el momento en el que iba a terminar mi frase, el me paró, me tapo la boca con su mano derecha, luego la quito lentamente y me beso.
-¿Responde esto a tus dudas? Creo que es prácticamente imposible  lo que dices, que te olvide que me vaya, es una idea disparatada.
-¿Porque?
-Simplemente, porque te quiero demasiado.



jueves, 5 de mayo de 2011

Y me quedaría corta dándole las gracias.

El timbre para entrar a clase sonó, pero decidimos quedarnos rato más, allí sentados. Nos miramos fijamente, nos picamos para ver quien aguantaba más la mirada, perdí, pero porque no aguantaba más, tenía que besarle, un beso tierno . El me siguió y en ese preciso momento no existía nadie más, eramos nosotros solos, parecía que el tiempo se hubiera detenido, pues se me había echo eterno y no habían pasado ni cinco minutos cuando empezó a llover, al principio no mucho, pero poco a poco la lluvia encontró a la fuerza y las dos unidas nos empaparon de arriba abajo, pero no nos importaba o por lo menos a mi. En ese momento era feliz, sonreía, cerraba los ojos  y levantando la cabeza mientras la lluvia rozaba mi piel. Me cogió de la cintura y intento hacer un amago de lo que parecía un baile, nos reímos, y luego me cogió en sus brazos y me llevo al primer lugar apartado de la lluvia.
-Cierra los ojos. -me dijo el.
Yo lo hice. Escuche como se alejaba, por un momento me sentí vacía pero no fue más de medio segundo, porque sabía que volvería y eso me bastaba. Esperé, y no se me ocurrió abrir los ojos para nada, por mucho tiempo más que pasase no tardaría. En ese momento lo escuche llegar y aunque no lo viera sabía que era el.
-Ya estoy aquí, siento haber tardado tanto.
-No te preocupes, ¿Puedo abrir ya los ojos?.
-Si, hábrelos.
Hasta ese momento pensé que no le podría querer más, que era imposible, pero el siempre me sorprende y me hace sentir bien. En su mano derecha traía lo que a partir de ahora se convertiría en mi postre favorito; fresas con nata y chocolate. Y en la izquierda, que en un principio se escondía detrás de su espalda  un ramo de flores quizás no las más bonitas del mundo, pero dicen que la intención es lo que cuenta.
Me levanté corriendo y le besé esta vez con mucha más fuerza. Cogí la nata y le manche la cara de ella, el cogió el chocolate y me hizo exactamente lo mismo. Mire el reloj, fallo. Ya había pasado media hora desde que el timbre había sonado, había que volver a clase y antes de hacerlo le di tres besos y un abrazo, la verdad se merecía eso y más.

Y me creí princesa al lado de mi príncipe verde.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Te encontré después de mucho tiempo.

Es tarde, me tumbo en la cama y fijo la mirada en el techo y aunque no veo nada porque todo esta oscuro, no me puedo quitar de la cabeza su nombre, su cara; no me lo puedo quitar de la cabeza.
Desde que le conocí hace exactamente 14 días no hago más que pensar y pensar en el. Cada vez que nos cruzamos y me saca esa sonrisa, su sonrisa perfecta, y yo le devuelvo una mía, de esas tímidas. Cuando me mira a los ojos y me dice, "te quiero". 
Y quizás no sea el chico más alto del mundo o el más guapo de todo el instituto, pero eso a mi no me importa.
Y me paro a pensar tardes enteras, que ya no puedo vivir sin sus abrazos, sin sus caricias, sin sus besos. 

Me encantan esos besos que me roba, cada vez que le digo estupideces de las mías, y ahora solo por eso lo hago continuamente. Y no me canso.
Me derrito de arriba abajo cuando me dice aquello de: "No te voy a decir que eres perfecta, porque ya lo sabes o deberías,  pero si te voy a decir cada día que te quiero, para que no se te olvide nunca".
Y aunque se lo tengo que repetir tropecientas veces, que sería imposible olvidar lo, el no se cansa de repetírmelo. 
Ahora si, quizás allá encontrado mi media verde, que la naranja ya esta muy vista.